El Buda de los hinduistas

                 

Para los creyentes en el hinduismo (religión practicada por el 80% de los indios), el Buda histórico es el noveno avatara (novena reencarnación de Vishnu, el dios de la vida). El gran éxito de la doctrina de Shakyamuni (Buda) en una época de decadencia del brahmanismo y la gran habilidad dialéctica de los pensadores budistas (vencedores de los hinduistas en las frecuentes disquisiciones públicas sobre temas metafísicos celebradas por aquel entonces), indujeron a los brahmanes a una hábil maniobra: En vez de tomar a Buda como adversario, lo integraron como manifestación de Vishnu. Pero, ¿cómo conciliar los ataques de la doctrina budista al sistema de castas, los sacrificios védicos y la adoración a los dioses del panteón hinduista? Muy fácil, el papel de Buda habría sido el de un provocador que, sugiriendo tales herejías a malvados y demonios, habría causado su ruina. El siguiente avatara (décima reencarnación de Vishnu), Kalki, materializado sobre un brillante caballo blanco para señalar el fin de nuestra edad oscura, se dedicó a restaurar la pureza del brahmanismo y eliminar a los malvados. Este es el Buda en el que creen la mayoría de los indios. Vamos ahora con el budismo verdadero:

Los nombres de Buda

 

Los seguidores del budismo (baudha, en sánscrito) dan distintos nombres a su fundador Buda (iluminado, despierto) no es un nombre propio, sino la condición del Maestro después de haber alcanzado el nirvana (extinción) en Uruvela, actual Bodhgaya. El nombre del Iluminado era Siddharta Gautama, siendo Gautama el gotra, nombre del patriarca de quien desciende la familia. Siddharta pertenecía al clan noble de Shakya por lo que se le conoce también como Shakyamuni, asceta de los Shakya. Otros nombres de Buda son: Tathagata (el que ha conocido las cosas como son); Jina (el victorioso); Arhat (el digno), que se aplica también a los santos budistas que han alcanzado el nirvana.

Las representaciones de Buda

 

Durante los primeros cinco siglos del budismo, la imagen de Buda se había venido representando únicamente mediante “alusiones” simbólicas. Pero el despertar de las tendencias devocionales trajo consigo un perfeccionamiento paulatino de la iconografía del Iluminado.

Shakyamuni se representa de modo simbólico, salvo en la escuela de Gandhara. Para los devotos, la imagen de Buda es el arquetipo del ser perfecto que, logrado el nirvana, se dirige a todas las criaturas para indicar el camino de la liberación. Una estatua de Buda es al mismo tiempo un modelo, una descripción abreviada de momentos parti­culares de su vida y enseñanzas y una figura benévola a quien elevar las propias plegarias.

La representación de Buda ha experimentado pocas variaciones a lo largo de los siglos, visibles en los ropajes, siempre transparentes para mostrar la perfección de los miembros, o en la decoración de la aureola que rodea su cabeza.

La postura erguida (samabhanga) expresa quietud y sentimientos benévolos; la mudra asociada a ella es la abhaya (sin temor) y simboliza la protección dispensada por Buda a todas las criaturas. La pos­tura del loto (piernas cruzadas, pies apoyados en las corvas) representa a Buda meditando (con las manos apoyadas una en otra en la mudra de la meditación o dhyanamudra) o enseñando (en la mudra de la rueda del dharma o dharmachakra mudra).

En el arte Gandhara, los símbolos permanecen invariables, aunque es visible un intenso realismo de influencia griega, como puede observarse en la escultura de Buda penitente, presentado como un anacoreta enjuto y consumido por ascéticas privaciones.

El primer sermón de Buda

Las Cuatro Nobles verdades

Tras haber alcanzado la Iluminación en Bodhgaya, Buda descansó allí siete semanas y en ese tiempo fijó la doctrina que expondría a sus primeros cinco discípulos en Sarnath.

El primer sermón del Iluminado contiene la síntesis de la doctrina budista. Fruto de la Iluminación fueron las Cuatro Nobles Verdades (Aryasatya) expuestas en Sarnath al modo de la antigua medicina india:

 1. Identificación de la enfermedad;

2. Su causa;

3. Posibilidad de curación;

4. Tratamiento.

 A este esquema corresponden las Cuatro Nobles Verdades:

 1. La verdad de que existe la infelicidad (duhkha);

2. La verdad de que hay una causa (el deseo, trishna) de esa infelicidad;

3. La verdad de que la infelicidad puede cesar;

4. La verdad del camino (marga) que conduce al cese de la infelicidad.

La Cuarta Noble Verdad describe el ‘Óctuple Sendero’, las reglas fundamentales de la conducta budista:

 

El ‘Óctuple Sendero’

 

1. Recta comprensión o visión;

2. Recto pensamiento o motivación;

 3.  Recto modo de expresión;

 4.  Recta acción;

 5.  Recto modo de vida;

 6.  Recto esfuerzo;

 7.  Recta atención;

 8.  Recta concentración.

Todas ellas deben perfeccionarse simultaneamente para conseguir el control físico (shila), mental (chitta) y el desarrollo intelectual (prajna).

El budismo

 

Designa el conjunto de doctrinas religiosas desarrolladas a partir de las enseñanzas de Gautama Siddharta, llamado honoríficamente Buda, es decir, el Iluminado, el Despierto.

Siddharta pertenecía al clan oligárquico de Shakya y nació el 563 a.C. en Lumbiní (actualmente en Nepal). Según algunos investigadores indios, los pequeños territorios regidos por formas primitivas de democracia oligárquica estaban habitados por poblaciones dravídicas no conquistadas por los arios, lo que explicaría la decidida ruptura de Buda con las costumbres védicas.

Según la tradición, el joven Siddharta, tras haber constatado el sufrimiento inherente a la condición humana observando a un anciano, a un enfermo y a un cadáver, abandonó la casa paterna, a su mujer y a su hijo recién nacido, y se dedicó al ascetismo errante. Fue discípulo de dos grandes maestros de la época, Alara Kalama y Uddaka Ramaputta y se entregó a ásperas disciplinas para llegar a la conclusión de la inutilidad del ascetismo exacerbado. Decidido a conquistar la meta última del nirvana (extinción definitiva de los lazos kármicos de causa-efecto y acceso a la iluminación suprema), se sentó a meditar bajo un pipal y logró su objetivo.

Desde este momento, Siddharta se convirtió en Buda, el Iluminado, e inició su predicación en Sarnath, dirigiéndose primero a los cuatro ascetas con quienes había convivido. Les  expuso la parte esencial de sus enseñanzas, las Cuatro Nobles Verdades, dando origen al primer núcleo de la comunidad budista, la sangha, extendida poco a poco gracias a la incesante actividad de Buda, que siguió difundiendo sus enseñanzas hasta su muerte (o parinirvana, extinción suprema, según los budistas), acaecida probablemente en el año 483 a.C.

Características:

 

En principio, la doctrina de Buda no es ni una religión ni un sistema filosófico, sino un camino práctico para conseguir la emancipación del sufrimiento inherente a la existencia humana o, mejor dicho, a toda forma de vida, desde las más bajas a las más altas jerarquías divinas. Incluso los dioses (en posición aparentemente envidiable, con largos ciclos existenciales en paraísos de felicidad) están sujetos a la inexorable cadena del deseo, que provoca apego, acumulación de karma, reencarnación y sufrimiento.

Sólo se puede escapar al sufrimiento saliendo del ciclo interminable de las reencarnaciones a través del nirvana. La doctrina de Buda significa una profunda ruptura con la tradición védica:

Para lograr el objetivo supremo, son vanos, e incluso nocivos, los ritos, fórmulas y sacrificios de la religión brahmánica, ya que hasta los dioses son prisioneros del samsara y poco pueden en lo relativo a nuestra salvación. Además, el sendero que conduce al nirvana está abierto a todos, sin distinción de sexo ni casta. El método se basa en una serie de reglas, el Óctuple Sendero, que produce una extinción gradual de los lazos kármicos y conduce al nirvana en esta vida o en una vida futura, según los méritos acumulados al observar las normas de comportamiento del Sendero.

Sagradas Escrituras:

 

En coherencia con sus propias enseñanzas, Buda no designó un sucesor, ya que no concebía su escuela como orden religiosa, sino como un sendero accesible a todos. Tras su muerte empezaron las disputas por la interpretación de los sermones del maestro, transmitidos primero oralmente y más tarde recogidos en un voluminoso Canon en lengua pali (derivada de la que se hablaba en Magadha y utilizada exclusivamente en los textos budistas) dividido en tres pitaka (canastos):

 1) Vinayapitaka, sobre la disciplina monástica;

 2) Suttapitaka, sermones atríbuidos a Buda y sus discípulos más eminentes; y

 3) Abhidammapitaka, comentarios al Suttapitaka, elaborado más tardíamente.

ESCUELAS BUDISTAS:

 

Las disputas sobre las enseñanzas del maestro cristalizaron en la formación de tres escuelas diferentes, cada una de las cuales ejerció su influencia durante unos cinco siglos durante los primeros 1.500 años de historia del budismo:

Hinayana (“pequeño vehículo”, siglos V-I a.C.),(Sri Lanka, Birmania y Tailandia)

Mahayana (“gran vehículo”, siglos I-V),(China, Japón y Corea) y

Vajrayana (“vehículo diamantino”, siglos VI-X),(Tibet e Himalaya).

 

DISTRIBUCIÓN:

 

A raíz de las invasiones islámicas, el budismo desapareció prácticamente en su tierra de origen, de la India, y continuó floreciendo en otros muchos países de Asia, a donde había llegado a partir del siglo II a.C.

1.- El Hinayana se denomina “pequeño vehículo” porque su doctrina se orienta a la salvación individual. Es la escuela budista más próxima a la sobriedad y rigor de las primeras enseñanzas, y se la conoce como theravada, o escuela de los ancianos, actualmente difundida por Sri Lanka, Birmania y Tailandia.

 2.- Según el Mahayana, existen seres superiores, los Bodhisattva (los transformados por la Iluminación), que habiendo conseguido el nirvana deciden renunciar para dedicarse a la salvación de un mayor número de criaturas, de ahí la denominación de gran vehículo. No hay unanimidad sobre el significado de los términos mahayana y hinayana. El Mahayana desarrolla formas de devoción hacia los Bodhisattva, vistos como benévolos intercesores a quienes dirigir las plegarias, concepto completamente ausente en el budismo primitivo. Se desarrolla también una especie de teísmo según el cual el Buda histórico es una emanación de un Buda cósmico y trascendente o Buda originario (Adibuddha). La evolución de la devoción budista facilitó su difusión en medios hinduistas acostumbrados a la relación directa con la divinidad o su manifestación y tuvo su reflejo en la iconografía, que experimentó un gran desarrollo, al poder representar las figuras de Buda y los Bodhisattva. El Mahayana es actualmente la corriente más difundida del budismo, sobre todo en China, Japón y Corea.

3.- El Vairayana o budismo tántrico es la escuela dominante en el Tibet y la región del Himalaya Ladakh. Para esta escuela, la naturaleza sustancial del ser es pura, luminosa e inalterable como un diamante (vajra), y coincide con la realidad suprema. El objetivo consiste en conseguir el conocimiento de esta naturaleza esencial mediante la iniciación y una serie de prácticas de meditación próximas al yoga. Las energías y fuerzas espirituales del universo, igual que las que se agitan en el interior del ser humano son, en última instancia, ilusorias. El adepto al budismo tántrico debe prepararse para visualizarlas en forma de divinidades benéficas o maléficas o diagramas místicos (mandala), para llegar a la comprensión de su carácter ilusorio y perecedero. Una vez comprendido el carácter engañoso de las propias pulsiones y las múltiples manifestaciones cósmicas, el adepto puede llegar a percibir la naturaleza diamantina de lo real.

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